Hace unos meses publiqué un artículo en facebook, sobre las almas gemelas, que me gustaría compartir con nuestros lectores.
Almas gemelas!!!!
Qué más da! nos amamos eso es lo importante.
A nuestra consulta acuden personas preocupadas por si su pareja fue o no fue pareja en otra vida, si están o no con su alma gemela.
Cuando conocí a Jos (teníamos 15 años) sentimos ambos que nos conocíamos de otras vidas, era más que conocernos, sentíamos reconocernos. Entre nosotros fluyó todo de forma natural y eso nos ha hecho sentir la gratitud de tener la oportunidad de compartir tanto.
Su primer beso, muchos años después, pues nuestra relación no se afianzó hasta pasados muchos años, me hizo “sentir en casa”. Nuestra energía fluía con tanta intensidad y con tanto amor, que supe que estaba en casa.
Una vez más sentí la curiosidad si él era mi alma gemela.
Nuestra experiencia con los registros akáshicos me ha aclarado mucho el tema.
El concepto de alma gemela es romántico y hermoso. Pero no deja de ser un concepto que no debería condicionar nuestras vidas. Muchas veces “reconocemos” personas que fueron en otra vida personas allegadas y eso es hermoso. Pero no por ello debemos vivir una y otra vez esa vida, pues no es ese el objetivo de nuestra existencia.
Podemos alegrarnos, disfrutarlo si percibimos en esa experiencia la confianza que nos inspira ese “reconocimiento” pero no anclarnos en él.
Lo importante es lo que sentimos y cómo lo vivimos en presente, pues si estamos en el camino de nuestro destino, todo fluirá sin esfuerzo.
Forzar a que las cosas sean lo que queremos que sean (y eso es deseo del EGO) no nos lleva más que a la frustración y la infelicidad.
He visto con tristeza, como gente obsesionada con la idea de otras vidas, almas gemelas, aparcan la belleza del reencuentro para ir “a saco” a repetir una historia que ya pasó y que muchas veces puede ser una idea que no se ajuste a lo que fue, pues eso ya no importa.
No dejes que la idea de buscar a tu alma gemela, no siempre, real, te aleje de tu camino, atrapandote en una zona de frustración, dolor y a veces odio.
Debemos vivir el reencuentro con naturalidad, dejarse llevar por la belleza de sentir a otro SER, no solo su cuerpo, su Alma.
Los reencuentros del alma, cuando ésta se reconoce, pueden ser relaciones diferentes a las actuales, así pues una madre y un hijo en una vida, pueden ser esposos, amigos, o ser al revés el que fue hijo ser madre y el que fue madre ser hijo. No importa. El Ser desprovisto de cuerpo no vincula las relaciones igual. Somos un “todo” es una falsa apariencia de “uno o individualidad”. Cuando esa porción estuvo próxima se llena de amor y confianza de forma instantánea, pero no tiene por qué repetir la misma escena.
Simplemente nos debemos limitar a fluir y si en este flujo la felicidad nos alcanza, saborearla, mimarla y agradecer, siempre agradecer la fortuna.
Lys