Os voy a hablar de un imprevisto que nunca me hubiera esperado y menos a mi edad. Hace poco más de un año me diagnosticaron una enfermedad renal bastante grave, actualmente estoy en diálisis, fue un shock para mi en un principio, pero quiero contaros la evolución de mi vida desde entonces.
Como una enfermedad ha salvado mi vida y os preguntareis:
¿Que tiene que ver esto con registros akáshicos?
La verdad que este artículo no era mi idea hablar sobre ello pero también lo mencionaré porque si tubo que ver y actualmente puedo decir que fue una de las manos que me salvó.

Cuando se me diagnosticó la enfermedad empecé a entrar en un bucle que yo lo llamo: “estoy bien y no me lo creo” a la larga dejé de practicar registros que era lo que me gustaba, cuando tenían que hablar conmigo de la enfermedad incluso esquivaba el tema, no lo quería compartir con nadie.
La compasión no va conmigo y a la larga entre en un principio de depresión, abandoné las clases, no me veía capaz de seguir, en pocas palabras tiré la toalla.

El remordimiento de ¿por que a mi? ¿y que será de mi a la larga?¿Que futuro me puede deparar con algo así? pensé yo. Me empezó a envenenar y poco a poco me iba metiendo más en un agujero del cual pensaba que nunca saldría.

Al cabo de unas semanas Mi maestra de Registros (Lys Riera) quiso hablar conmigo, me dijo que ahora que tenía tiempo porque no hacia algo de provecho en vez de lamentarme cada día en casa, me dijo:
¿Has pensado estudiar algo?
y me hizo ver las cosas desde otra perspectiva ya que es una persona a la que le debo mucho por que siempre me ha enseñado a ver más allá con una mente más abierta. Y como no, tiene mucha persuasión para conseguir que me apunte a un curso de registros.

Pues por arte de magia volver a repetir los 3 cursos que tanto me han apasionado siempre de registros se realizó un cambió en mi historia, en mi propia vida, no de golpe pero si fue inmediato. Con las meditaciones empecé a sentirme mejor, me aliviaba, sacaba lo de dentro y era un desahogo, con los ojos cerrados dejaba salir todas las lagrimas que me había tragado con esa dichosa enfermedad que me estaba matando por dentro las ganas de vivir.

Fui perdiendo peso y a sentirme mejor, incluso el médico llegó a alucinar conmigo porque estaba demasiado bien según él. Solo por volver a repetir 3 cursos de Registros Akáshicos que ya los tenía más que sabidos la cosa hizo una mejoría increíble, por suerte lo cogí con mucha fuerza después de casi un año sin haber tocado nada por mi situación.

Han pasado ya unos meses y muchas veces no me reconozco ni yo, de tener unas analíticas horribles a tenerlas prácticamente como una persona que no tiene una enfermedad, de no verme con ánimo de nada a leer libros, disfrutar de ellos y proponerme entrar en la UIB a sacarme una carrera y lo más importante para quién me conoce, volver a sonreír.
A día de hoy voy a diálisis siendo la persona más animada y de la que por un momento los demás enfermos se olvidan de dicha enfermedad y les saco muchas veces una sonrisa, ven en mi que no hay que ver eso como una desgracia sino como una enseñanza, no digo que no vea alguno gruñón que ya esta quemado de estar ahí, es comprensible.
La gente más cercana a mi edad sobretodo, alucina que con lo que me ha tocado, no saben de donde saco el humor.

He aprendido con la enfermedad a que hay que disfrutar de las pequeñas cosas. Como digo a todo el mundo lo único que me han quitado son los malos hábitos y lo agradezco. A día de hoy no he dejado de lado los registros, algo que ha sido una gran ayuda en mi no puedo dejarlo así como así, aparte que estoy encantados con ellos.

Tengo mucho que agradecer a Amatista y a Akásha porque pienso que si no hubiera sido por ellos creo que seguiría hundido y no estaría contando lo que cuento en este artículo.

Lo que he querido hacer ver y entender a las personas que han leído este artículo es que todo está en la mente, que con un poco de espiritualidad, mente abierta y con la intención de hacer las cosas desde un plano amoroso puedes cambiar tu propia vida, yo doy gracias a la enfermedad por que me ayudó a encontrarme conmigo mismo y a construir mi camino. Que a veces nos quejamos de muchas cosas y nos desmoralizamos por cosas tan pequeñas que no vemos el gran potencial con el que cada uno de nosotros ha nacido. Deja a un lado el NO PUEDO y da paso al SI QUIERO.