La crisis vino casi de repente, muchos vieron bajar sus ingresos, otros simplemente dejaron de ingresar, los menos siguieron igual. Lo cierto es que la cadena de consumo se rompió.

Muchos sectores, como la construcción, por ejemplo,  que daba trabajo a muchas personas, quebró. Mucha gente quedó en la calle. Dejó de comprar y de consumir para poder sobrevivir. Eso fue una cadena que afectó a todos directa o indirectamente. Muchos comercios de siempre cerraron, otros se abrieron para cerrarse antes del año. Afectó a servicios, comercio, industria, incluso al sector primario, porque la gente, en general, no podía permitirse el consumo de ciertos alimentos.

Sin embargo, no todo es tristeza y dolor, pues esta crisis nos cambió, nos tuvimos que adaptar y al final eso nos unió.

El que tenía un centro,  se dió cuenta que la presión fiscal, alquiler, autónomos, que sufría era difícil de aguantar, alguno tuvo que cerrar, otros sobrevivieron uniendo esfuerzos. Y ahí nació el coworking o alquiler de espacio o trabajo en comuna.  Alguien tiene una espacio y decide compartirlo por horas, días o semanas. Así el profesional que quiere dar un buen servicio, pero su volumen de trabajo no es suficiente para pagar el alquiler, impuestos, gastos de luz, comunidad, IBI, incineradora, basuras, autónomos, seguros varios, … etc, alquila en cesión de espacio en función de sus necesidades. Y así ambas partes se ven beneficiadas, el que tiene el centro puede seguir manteniendo los gastos de explotación y el que es profesional puede trabajar en función de su volumen de trabajo. Además pueden crear sinergias muy interesantes.

El centro amatista es un claro ejemplo de este tipo de acuerdos. El centro amatista está dirigido por dos personas: Jos Gayá y Lys Riera. Ceden espacio de forma puntual a sus colaboradores y de forma más permanente a Luz Armillas, gerente del herbolario. Los colaboradores son autónomos que alquilan por horas, o días una sala para poder ejercer su profesión. Se crean sinergias entre todos. Es bonito ver como el cliente que viene para disfrutar de una sesión de Reiki, por ejemplo, compra algún producto natural que ofrece el herbolario de Luz y pregunta al tiempo si damos masajes que remitimos a otro colaborador, como Edu, nuestro quisromasajista. También puede entrar alguien al herbolario para comprar y vea que damos un amplio abanico de servicios o talleres y muestre interés por ello.

La crisis nos ha hecho trabajar en equipo, nos ha enseñado a valorar muchas cosas y gracias a ella hemos cambiado.

Lys Riera