Hola amigos cuanto tiempo sin saber de mi existencia, he vuelto!! y este va a ser mi primer artículo del año después de haber estado muy indispuesto debido a mi propio crecimiento y otras circunstancias personales, pero bueno, vamos al lío.

Me he inspirado en un libro de nuestro querido Dr. David Hawkins que me ha hecho ver claramente la importancia de tener una vibración lo más elevada posible. (Al final del artículo pondré el nombre de dicho libro)

“Nótese que en un universo holográfico los logros de cada individuo contribuyen al avance y bienestar de la totalidad”

Cuando leí esta frase empezaron a surgir respuestas como: Qué ciego he estado!, ¿cómo no me he podido dar cuenta de ello?, lo tenía delante de mis propias narices… y es que nos paramos tanto a ver lo que hace mal uno o el otro, que perdemos la verdadera esencia de nosotros mismos, es más, recurrimos a los celos y la envidia de los logros de los demás cuando muchos de ellos nos han dado beneficio a una gran parte de la población, como por ejemplo el inventor de la máquina de hemodiálisis (gracias a ella hoy puedo estar escribiendo este artículo).

Hay que recordar que la gente más cercana, la que consideramos de nuestro entorno son espejos de nosotros mismos y están ahí para enseñarnos, para hacernos visualizar algo en nuestro interior del que tarde o temprano veremos, aceptaremos, aprenderemos y mejoraremos. ¿Qué tiene que ver esto con la vibración? pues mucho aunque no lo parezca a simple vista, incluso me atrevo a decir que se aprenden cosas de una vibración alta como baja.

Hawkins menciona frecuentemente en sus libros el grado de calibración de la vibración de nuestro ser mediante la kinesiología, la media es de 200 (por debajo se considera débil) y en su libro “Dejar ir” (libro que recomiendo) va explicando la escala que va de 0 hasta 1000. Pero no voy a centrarme en explicarla, voy a ir a la experiencia de aplicarlo en mi día a día. He estado muchos años en una vibración muy baja tirando a pésima y he podido percibir todos los cambios. De estar rodeado de malas influencias, calamidades, vicios con animo de lucro, depresión, enfermedad crónica y sin saber que quería hacer con mi vida he pasado a un cambio abismal en mi entorno, inspirar y motivar a mis nuevos amigos y compañeros de clase, estar exento de vicios y pasando a ser un universitario para hacer los estudios de grado de Psicología. ¿Vaya cambio verdad? pues las vibraciones son iguales, cuanto más tiempo te mantienes por encima de esos 200 de calibración llegan a suceder pequeños cambios que cambian un mundo, tu propio mundo, y ya no mencionemos si superamos los 600 de calibración ( se considera estado de paz ). Pero dí gracias por haber estado en una vibración baja porque estuve sumergido en mi peor parte y pude conocer lo peor de mi, aparte que lo que me rodeaba eran espejos que, poco a poco con la ayuda de mi maestra de registros akáshicos y mis propios registros fui subiendo peldaños a la vibración alta y superando obstáculos realmente difíciles, como diría ella giré la tortilla a mi vida pero claro, a mayor obstáculo mayor es la recompensa.

También he podido comprobar las señales de la vida como el estar enfadado con el mundo, exceso de preocupación, estrés, un golpe involuntario con una mesa… son mensajes que la vida nos está dando para que nos demos cuenta que estamos reduciendo nuestra vibración, el respirar hondo y fluir la situación que nos genera malestar o meditar ayudan a volvernos a elevar.

Si nos paráramos más a ser conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor veríamos claramente todas estas cosas, por ejemplo un día me levante de muy mal humor y pasé uno de los peores de mi vida, en cambio otro día me estaba leyendo un libro que me eleva la vibración siempre y fue no solo un día provechoso sino que también volví a tener lazos con gente de mi infancia, fue mágico. Pongamos otro ejemplo, un domingo fui a comer con la familia y como de costumbre uno de ellos siempre pedía el solomillo en su punto, (adivinad que pasó) pues que para variar siempre lo encontraba un poco crudo y se lo volvieron a llevar, ya se enfadó se sintió molesto y ya decía veras como se lo tienen que volver a llevar, veras como se lo tienen que volver a llevar y SORPRESA, así fue, pero esta vez lo habían quemado. Con esta anécdota lo que pretendo enseñar es que cuando mas visualizamos algo malo y más lo “gritamos a los 4 vientos” ya sea mental como verbalmente, acaba sucediendo, porque lo estamos llamando, ese es el poder de la mente y al igual que una vibración elevada tiene su magia la baja también pero con el efecto contrario.

A lo largo de nuestra vida consideramos las pequeñeces como insignificantes, cuando los pequeños detalles marcan la diferencia y una situación minúscula puede desencadenar un gran cambio en ella.

El libro se llama:
El poder frente a la fuerza (Dr. David Hawkins)

 

Miguel Ruiz